Los operadores europeos de regulación antimonopolio sospechan que Microsoft podría estar impidiendo instalar navegadores de la competencia.

No hay descanso para Microsoft. Primero, la investigación por la falta de libertad al elegir navegadores en Windows 7; luego, las primeras pérdidas en su historia por US$ 492 millones el último semestre y ahora, sospechas por monopolio.

La investigación se abre luego de que la Comisión Europea recibiera una serie de denuncias de empresas que acusan a Microsoft de permitir que se instale exclusivamente Internet Explorer en dispositivos que ejecuten Windows 8.

No hay detalles sobre qué empresas habrían hecho las denuncias, pero se especula con Mozilla, que ya había acusado a Microsoft anteriormente, Google y Mountain View, estos últimos por apoyar en ese entonces a los creadores de Firefox.

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