Los desarrolladores deberán pedir permiso para acceder a los datos del usuario, cambiar su configuración o enviar mensajes directos.

Twitter ha mostrado disgusto en que terceros desarrollen aplicaciones ligadas a la red del pajarito, por lo que ya diseñó una estrategia al respecto: cambios a su interfaz de programación de aplicaciones (API) para limitar a desarrolladores externos.

La forma en que se utilice el API de Twitter tendrá condiciones: cualquier aplicación con más de 100.000 usuarios que acceda al timeline, envíe mensajes directos o haga cambios en la configuración de la cuenta, deberá solicitar un permiso a la red social para funcionar.

La medida apuntaría entonces, a que Twitter pueda rentabilizar a partir de las aplicaciones de terceros. Se especula que el permiso que deben pedir los desarrolladores venga con un pago previo, a manera de concesión, por utilizar su API.

Más información en el blog de Twitter.

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